¿Qué es la rosácea?

La rosácea es una enfermedad de la piel que se presenta por lo general entre los 30 a 50 años de edad en un 10% de la población en promedio. En México, afecta a 3.5 millones de mexicanos. Siendo una enfermedad multifactorial, existen patrones comunes que se presentan, tales como:

 

  • Los lípidos en la barrera cutánea muestran desequilibrio en la concentración de algunos ácidos grasos especialmente en pacientes con rosácea papulopustular. [1]
  • Hay inflamación en la epidermis, la cual conlleva una disrupción en la síntesis de lípidos en el estrato córneo afectando a la función barrera y dando como resultado los síntomas como tirantez, ardor (sensación de piel quemándose) y escozor. [2]
  • Se presenta un desbalance en el microbioma de la piel debido al crecimiento excesivo del Demodex folliculorum (en la rosácea papulopustolar y eritemato-telangiectásica) y el uso de antibióticos tópicos aplicados.

En resumen, se presenta en una barrera cutánea transgredida o permeable, que permite el paso de virus y patógenos y desbalance en el microbioma de la piel.

 

Subtipos de rosácea

Entender cada subtipo y su sintomatología, nos ha llevado a poder clasificar nuevas rutinas para que te brinden un mayor beneficio en el corto, mediano y largo plazo.

1. Eritematogelangiectásica

En este subtipo 1 se experimenta enrojecimiento que va y viene como “flushing” o sonrojarse que puede permanecer por horas y después desaparecer y también puede existir el enrojecimiento facial permanente. Los síntomas más comunes son sofocos, crisis de rubor, eritema persistente, telangiectasias y edema. Los vasos sanguíneos pequeños también pueden volverse visibles en algunos pacientes y pueden producirse escozor, ardor, hinchazón y aspereza o descamación.

2.  Papulopustulosa

En el subtipo 2, además del enrojecimiento persistente, las protuberancias como pápulas o pústulas son comunes en muchas personas que sufren de rosácea. Algunos pacientes también pueden experimentar manchas rojas elevadas conocidas como placas. Los síntomas más comunes son eritema, pápulas, pústulas (pus) – acompañados también de escozor, ardor, hinchazón y aspereza o descamación. Este subtipo de rosácea se diferencia del acné porque aquí no hay comedones ni abiertos ni cerrados, que son característicos de una piel con tendencia a acné.

3. Fimatosa (zonas tumorales)

En este subtipo de rosácea puede incluir engrosamiento de la piel y nódulos superficiales irregulares, por lo general está asociada con el agrandamiento de la nariz por exceso de tejido, una condición conocida como rinofima. Sin embargo, aunque son menores los casos también se desarrollan en otras áreas distintas como metofima, cigofima otofima, blefarofima, o gnatofima.

4. Rosácea ocular

En este subtipo se afectan los ojos y resulta en una apariencia de ojos llorosos o con sangre, irritación y ardor o escozor. Los párpados también pueden hincharse y los orzuelos son comunes. El diagnóstico y tratamiento también lo deberá llevar también un Oftalmólogo para identificar los síntomas y no confundirlo con una conjuntivitis.

 

Microbioma cutáneo en pieles con Rosácea

De acuerdo al libro Skin Microbiome Handbook from basic research to product development, editado por Nava Dayan en 2020, donde se recopila toda la investigación reciente sobre el microbioma cutáneo, tenemos diversos estudios y conclusiones respecto a la caracterización del microbioma cutáneo en pacientes con rosácea.

A continuación, te menciono lo más relevante que me sirvió para mi trabajo de titulación de Maestría:

  • Entender el microbioma de una piel con barrera cutánea comprometida es crucial para la identificación y desarrollo de los objetivos terapéuticos de cada padecimiento de la piel[9].
  • El estudio de lípidos de las glándulas sebáceas muestra un imbalance de ácidos grasos en el sebo de pacientes con rosácea tipo 2, lo cual tiene implicaciones en su funcionalidad. Es más, la inflamación epidérmica lleva a una disrupción en la síntesis de lípidos del estrato córneo afectando la función barrera de la piel y dando como resultado los síntomas de rosácea como tirantez, ardor o escozor.[10]
  • Se ha encontrado que el Demodex folliculorum se encuentra en una tasa mayor en la rosácea tipo 2 (90% mayor) que en el tipo 1 (30%-50% mayor).[10,11]
  • Otro hallazgo, es la bacteria non-motile Gram negativa Bacillus olerontius con potencial patógeno.  Esta bacteria no forma parte del microbioma cutáneo y se ha encontrado en cultivos donde se aisla el Demodex folliculorum.[11.12]
  • Se ha encontrado también el epidermis con perfil secretor alterado y la Chlamydia neumonía en un % mayor.  Y en general,  una diversidad menor en el microbioma de pieles con rosácea. [11.12]
  • Si bien aún falta más investigación para clarificar el rol del microbioma en la patología de la rosácea, lo que si se sabe es que es un detonante en la inflamación de estos pacientes. [12,13,14]
  • El delicado balance del microbioma cutáneo es esencial para la salud de la piel, sin embargo, los tratamientos antibióticos tópicos crean resistencia bacteriana, con lo cual se sesga más el microbioma en esta patología.[12,13,14]
  • Restaurar el balance del microbioma del intestino y la piel son importantes para los pacientes con rosácea. Incluye probióticos de las cadenas de Lactobacilli y Bifidobacterium al mismo tiempo que se usan los prebióticos en la alimentación para mantener una flora equilibrada[8,15,16].

 

Existe una gran investigación detrás de nuestros desarrollos y lo importante es entender qué es lo que le está pasando a la piel para poder brindarle los ingredientes que no la irriten ni incrementen los síntomas.  La piel pasará por un proceso de limpieza o purga en donde se expulsará de la misma todo lo que estaba en proceso por salir.    Sé paciente y muy constante en tu rutina para que veas los cambios en tu piel.

 

Seguimos trabajando en simplificar las rutinas y fusionar productos para poder brindarte una experiencia de uso mucho más sencilla.

 

Referencias bibliográficas

 [1] Ní Raghallaigh, S.,  Bender K., Lacey N., Brennan L., Powell, F.C.,  The fatty acid profile of the skin Surface lipid layer in papulopustular rosacea.  British Journal of Dermatology 2012 166, pp279-287

[2] Alvim Sant, F., Addor A., Skin barrier in rosacea. Study performed at MEDCIN Skin Institute – São Paulo (SP), Brazil. 2016 by Anais Brasileiros de Dermatologia

[3] Crawford, G., Pelle M.T., James, W.D., Rosacea: I. Etiology, pathogenesis, and subtype classification. Journal of the American Academy of Dermatology. Vol 51, Issue 3, P327-341, September 01, 2004

[4] Levin, J., Miller, R., A Guide to the Ingredients and Potential Benefits of Over-The-Counter Cleansers and Moisturizers for Rosacea Patients.   Journal of Clinical-Aesthetic Medical Dermatology August 2011 • Volume 4 • Number 8

[5] França. K.,  Frost P.,  Topical Probiotics in Dermatological Therapy and Skincare: A Concise Review.  Department of Dermatology and Cutaneous Surgery, University of Miami Miller School of Medicine, Miami, FL, USA.  Dermatol Ther (Heidelb) 2021  11:71–77

[6] Dayan N., Skin microbiome handbook from basic research to product development. 2020 Editorial Wiley.

[7] Bowe W., MD; Loberg, K.,  The beauty of dirty skin. 2018 Editorial Little Brown.

[8] Good Bacteria for Healthy Skin.  Nurture your skin microbiome with pre- and probiotics for clear and luminous skin.  Paula Simpson. 2019

[9] Sanford, J. A. and Gallo, R. L.  Funtions of the skin microbiota in healthy and disease.  Semin. Immunol., 25, 370-377, 2013

[10] Holme, A.D. Potential role of microorganisms in the pathogenesis of rosacea. J. Am. Academy Dermatology, 69, 1025-2032, 2013.

[11] Holmes, A.D. and Steinhoff, M. Integrative concepts of rosacea pathophysiology, clinical presentation and new therapeutics.  HolmesExp. Dermatology, 26, 659-667, 2004.

[12] Grice, E.A. and Segre, J.A., The skin microbiome.  Nat. Rev. Microbiol, 9, 4, 244-253, 2011.

[13] Two, A.M., Nakatsuji, T., Kotol, P.F., Arvanitidou, E., Du-Thumm, L., Hata, T.R., Gallo, R.L.,  The cutaneous microbiome and aspects of skin antimicrobial defense system resist acute treatment with topical skin cleansers. J. Invest. Dermatology, 136, 10, 1950-4, 2016

[14] Maguire, The role of microbiota, and probiotics, and prebiotics in skin health, 411-21

[15] Lopes et. al. Topical Applications of probiotics in skin.  450-61

[16] Wallen-Rusell, C., Wallen-Rusell, S., “Meta analysis of skin microbiome, Cosmetics 4, 14,1-19, 2017.

 

 

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